El cáncer de piel es el cáncer más frecuente del mundo, y también uno de los que mejor pronóstico tiene cuando se detecta a tiempo. Aparece cuando las células de la piel crecen de forma descontrolada, casi siempre por el daño acumulado de la radiación ultravioleta del sol o de las cabinas de bronceado.1 En esta guía encontrará qué síntomas vigilar, los tres tipos principales y cuándo conviene pedir cita.

Lo esencial en 30 segundos

  • Hay tres tipos principales: carcinoma basocelular, carcinoma de células escamosas y melanoma.
  • La causa principal es la radiación ultravioleta (sol y cabinas de bronceado).
  • Señal de alarma más clara: una lesión nueva o que cambia y no desaparece en unas semanas.
  • Detectado pronto, se cura en la gran mayoría de los casos.
  • Ante la duda, consulte: una revisión es sencilla y puede salvar la vida.

¿Qué es el cáncer de piel?

La piel se renueva constantemente. Cuando el ADN de sus células se daña —sobre todo por la radiación UV— pueden aparecer mutaciones que hacen que esas células se multipliquen sin control y formen un tumor. Según qué tipo de célula se vea afectada, hablamos de un tipo u otro de cáncer de piel.1 Los dos primeros que veremos se agrupan como «cáncer de piel no melanoma», los más frecuentes y de mejor pronóstico; el melanoma es menos común pero más agresivo.

Los tres tipos principales y sus síntomas

1. Carcinoma basocelular

Es el cáncer de piel —y el cáncer humano— más frecuente. Crece despacio y casi nunca se extiende a otros órganos, pero conviene tratarlo pronto porque puede dañar el tejido de alrededor. Suele aparecer en zonas muy expuestas al sol (cara, nariz, orejas, cuero cabelludo). Puede verse como un bulto perlado o translúcido, una zona rosada o una llaga que sangra, se cubre de costra y no termina de curar.2 Lo desarrollamos en la guía del carcinoma basocelular.

2. Carcinoma de células escamosas (espinocelular)

El segundo más frecuente. También se relaciona con el sol acumulado a lo largo de la vida. Suele presentarse como un bulto rojo y firme, una zona escamosa o con costra que no cura, o una úlcera. Puede crecer más rápido que el basocelular y, en una minoría de casos, extenderse, por lo que no conviene demorar la consulta.2 Más detalle en la guía del carcinoma escamoso.

3. Melanoma

Es el menos frecuente de los tres, pero el más agresivo porque puede diseminarse si no se trata pronto. Puede surgir de un lunar existente o como una mancha nueva en piel sana. Para reconocerlo se usa la regla ABCDE (Asimetría, Bordes irregulares, Color variado, Diámetro mayor de 6 mm y Evolución o cambio). Detectado en fase inicial, su pronóstico es excelente.3 Lo explicamos a fondo en qué es el melanoma.

99 %

Supervivencia relativa a 5 años del melanoma detectado en fase localizada. Si se detecta cuando ya se ha extendido a órganos distantes, esa cifra cae a alrededor del 35 %. Por eso la detección temprana lo es todo. Fuente: American Cancer Society / programa SEER.

Señales de alarma: cuándo acudir al médico

No hace falta saber de qué tipo se trata; basta con reconocer que algo no es normal. Pida cita si observa:

  • Una herida o costra que no cicatriza en varias semanas, o que cura y vuelve a abrirse.
  • Un lunar que cambia de tamaño, forma, color o relieve.
  • Una mancha o bulto nuevo que crece, sobre todo después de los 40 años.
  • Una lesión que pica, sangra, duele o supura de forma persistente.
  • Un lunar que destaca del resto de sus lunares (el «patito feo»).

Revisarse la piel con regularidad ayuda a notar estos cambios a tiempo: vea cómo hacer la autoexploración paso a paso.

Causas y factores de riesgo

El factor de riesgo principal y evitable es la radiación ultravioleta: la exposición solar sin protección, las quemaduras solares (sobre todo en la infancia) y las cabinas de bronceado, clasificadas por la OMS como cancerígenas.1 Otros factores que aumentan el riesgo son tener la piel clara, muchos lunares, antecedentes personales o familiares, edad avanzada y un sistema inmunitario debilitado.

¿Se puede prevenir?

En buena medida, sí. La mayoría de los cánceres de piel se relacionan con la radiación UV, así que reducir la exposición disminuye el riesgo: usar bien el protector solar, buscar la sombra en las horas centrales, vestir ropa y sombrero, y combinar varias medidas. La otra mitad de la batalla es la detección temprana: cuanto antes se encuentra, más fácil es curarlo.

Aviso: esta página es informativa y no sustituye el diagnóstico de un profesional. Solo un médico o dermatólogo puede valorar una lesión, normalmente con un dermatoscopio y, si hace falta, una biopsia. Si algo en su piel le preocupa o «no le gusta», pida cita sin esperar.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud. Radiación ultravioleta (UV). who.int
  2. Skin Cancer Foundation. Skin Cancer Information. skincancer.org
  3. American Cancer Society. Melanoma Skin Cancer: Signs, Symptoms and Survival Rates. cancer.org